Si nos paramos a analizar a nuestro mayor recurso dentro del despacho, el capital humano, seguramente podríamos clasificarlos casi de inmediato por su predisposición, carácter, carisma y por su puesto, por su rendimiento. 

Sin embargo, hasta el empleado más fiel y trabajador necesita de una casuística determinada para no caer en la desidia o dejarse influir por otros empleados menos dedicados a su oficio.

¿Cómo podemos, entonces, mejorar su productividad?

Por eso, hay que trabajar en desarrollar planes que ayuden a mejorar la productividad de los empleados del despacho. Y aquí vamos a compartir los que consideramos esenciales.

  • Correcta gestión interna del despacho

Sin duda, es un punto esencial. Un empleado necesita la seguridad de un director o gerente que tenga claro cómo se estructura su despacho, quiénes son sus responsables directos y sobre todo si las tareas para las que se le contrató son las que está realizando. Tan negativo puede resultar que un empleado esté sobrecualificado para las tareas que se le han adjudicado como lo contrario.

  • Comunicación con los empleados

Potenciar la comunicación entre los miembros del despacho es esencial. Y no estamos hablando de la pausa del café o de contarles todos y cada uno de los detalles que conciernen a la gestión directiva del despacho. Pero una acción tan sencilla como un “daily meeting” de 15 minutos al principio de la jornada para conocer las necesidades y tareas de cada empleado durante ese día, nos ayudan a nosotros a conocer cargas de trabajo y posibles incidencias y a ellos les da la seguridad de ser escuchados y poder plantear dudas o situaciones que se les hayan presentado y no sepan cómo solucionar.

  • Incentivos (y no sólo económicos)

Sí, este aspecto también es esencial. No tiene por qué tratarse de un bonus, aunque por supuesto es el principal motor y el más utilizado. Pero hay otra serie de pequeños incentivos que pueden ser tan o más valorados. Por ejemplo, la flexibilidad horaria, días de teletrabajo, día libre por su cumpleaños o el de sus hijos, etc. Y además, si fomentamos sesiones de coworking en espacios diferentes al habitual entorno de trabajo, haremos aflorar lo mejor de cada uno. Dos días en un “campamento” con actividades que fomenten la colaboración y la comunicación entre los miembros del equipo pueden dar muy buenos resultados. Y como no todo será trabajo, la motivación crecerá exponencialmente.

Son tres sencillos consejos, pero que bien aplicados, pueden mejorar mucho la actitud proactiva y, por tanto, la rentabilidad de los empleados del despacho.